domingo, 29 de julio de 2007

NOCTURNO

Oh dulce niña pálida, que como un montón de orode tu inocencia cándida conservas el tesoro; a quien los más audaces, en locos devaneos, jamás se han acercado con carnales deseos;tú, que adivinar dejas inocencias extrañasen tus ojos velados por sedosas pestañas, y en cuyos dulces labios -abiertos sólo al rezo- jamás se habrá posado ni la sombra de un beso...Dime quedo, en secreto, al oído, muy paso,con esa voz que tiene suavidades de raso: si entrevieras dormida a aquel con quien tú sueñas, tras las horas de baile rápidas y risueñas,y sintieras sus labios anidarse en tu bocay recorrer tu cuerpo, y en tu lascivia loca besar tus pliegues de tibio aroma llenos y las rígidas puntas rosadas de tus senos;si en los locos, ardientes y profundos abrazosagonizar soñar de placer en sus brazos, por aquel de quien eres todas las alegrías, ¡Oh dulce niña pálida!, di, ¿te resistirías?

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