domingo, 1 de abril de 2007

Jardin

Autor desconocido
Libro Desconocido
Este jardín señorial
donde el amor supo ser
fruta del bien y del mal
no volverá a florecer.

En la calma vesperal
se oye una voz de mujer
¿Dónde?... ¿De quién?... Es igual.
Como el rosal, mi querer

Floreció para morir.
No volverán a vivir
las rosas del corazón.

Jardín que al atardecer
oye una voz de mujer
que llora y pide perdón.

El Bebedor de Té

Autor desconocido
Libro Desconocido


Yo vi a las dos mujeres danzar, y vi al mancebo
llenar las altas copas de vino de Jerez.
Lento beber de vinos y orgiásticos desvelos.
La juventud rinaba...

- Mozo sirva más té.-

Y vi a las dos mujers, sueltas las cabelleras
tener los cuerpos ágiles, sobre el tapiz, después.
Era tibio el ambiente; yo soñaba con Grecia,
y el alba así enlazados nos vino a sorprender.
Y vi las dos mujeres morir una mañana.
La alcoba estaba triste y el animal también.
Yo las besé ya muertas, y el mancebo lloraba.
La juventud moría...

-Mozo, sirva más té-.

Pero al llegar la noche de presagios azules,
los labios del mancebo sonrieron otra vez.
La alcoba se aromaba de equívocos perfumes,
y eran una flor prohibida la gracia del doncel.

El néctar era el mismo, mas yo elegí la copa
en que beber debía esa noche el placer.
La juventud reinaba allá en mi antigua alcoba
de la ciudad alegre...

-Mozo, sirva más té-.

Y el narrador perverso contó su historia lúbrica,
digna de aquel lejano mariscal Gil de Rais.
fantasmagorizada nuestros rostros la luna.
Y en la miope taberna, sórdida de penumbra,
el poeta reía, embriagando de té.