viernes, 16 de noviembre de 2007

LA RUTA NATURAL

El corto ganador del festival de cine independiente de sundance, de Alex Pastor

LA MUERTE DE LOS ARTISTAS


¿Cuánto aún mis cascabeles tendré que hacer sonar
y que besar tu frente, triste caricatura?
Para dar en el blanco que en la sombra fulgura,
¿cuántas flechas aún tendré que disparar?

En intentos inútiles se habrá de fatigar
el alma, y quebraremos nuestra fuerte armadura
antes de contemplar la divina criatura
cuyo infernal anhelo nos hace sollozar.

Algunos nunca vieron el ídolo soñado;
escultores malditos que el fracaso ha enfrentado
y se dan martillazos en el pecho y la frente

sin más que una esperanza, Capitolio dudoso:
que la muerte al alzarse como un sol venturoso
haga, !por fin!, abrirse las flores en su mente.

domingo, 29 de julio de 2007

NOCTURNO II

Poeta!, di pasoLos furtivos besos!... ¡La sombra! Los recuerdos! La luna no vertíaAllí ni un solo rayo... Temblabas y eras mía.Temblabas y eras mía bajo el follaje espeso,Una errante luciérnaga alumbró nuestro beso,El contacto furtivo de tus labios de seda...La selva negra y mística fue la alcoba sombría...En aquel sitio el musgo tiene olor de reseda...Filtró luz por las ramas cual si llegara el día,Entre las nieblas pálidas la luna aparecía...Poeta, di pasoLos íntimos besos!¡Ah, de las noches dulces me acuerdo todavía!En señorial alcoba, do la tapiceríaAmortiguaba el ruido con sus hilos espesosDesnuda tú en mis brazos fueron míos tus besos;Tu cuerpo de veinte años entre la roja seda,Tus cabellos dorados y tu melancolíaTus frescuras de virgen y tu olor de reseda...Apenas alumbraba la lámpara sombríaLos desteñidos hilos de la tapicería.Poeta, di pasoEl último beso!¡Ah, de la noche trágica me acuerdo todavía!El ataúd heráldico en el salón yacía,Mi oído fatigado por vigilias y excesos,Sintió como a distancia los monótonos rezos!Tú mustia yerta y pálida entre la negra seda,La llama de los cirios temblaba y se movía,Perfumaba la atmósfera un olor de reseda,Un crucifijo pálido los brazos extendíaY estaba helada y cárdena tu boca fue mía!

NOCTURNO I

A veces, cuando en alta noche tranquila,Sobre las teclas vuela tu mano blanca,Como una mariposa sobre una lilaY al teclado sonoro notas arranca,Cruzando del espacio la negra sombraFiltran por la ventana rayos de luna,Que trazan luces largas sobre la alfombra,Y en alas de las notas a otros lugares,Vuelan mis pensamientos, cruzan los mares,Y en gótico castillo donde en las piedrasMusgosas por los siglos, crecen las yedras,Puestos de codos ambos en tu ventanaMiramos en las sombras morir el díaY subir de los valles la noche umbríaY soy tu paje rubio, mi castellana,Y cuando en los espacios la noche cierra,El fuego de tu estancia los muebles dora,Y los dos nos miramos y sonreímosMientras que el viento afuera suspira y llora!
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¡Cómo tendéis las alas, ensueños vanos,cuando sobre las teclas vuelan tus manos!

NOCTURNO

Oh dulce niña pálida, que como un montón de orode tu inocencia cándida conservas el tesoro; a quien los más audaces, en locos devaneos, jamás se han acercado con carnales deseos;tú, que adivinar dejas inocencias extrañasen tus ojos velados por sedosas pestañas, y en cuyos dulces labios -abiertos sólo al rezo- jamás se habrá posado ni la sombra de un beso...Dime quedo, en secreto, al oído, muy paso,con esa voz que tiene suavidades de raso: si entrevieras dormida a aquel con quien tú sueñas, tras las horas de baile rápidas y risueñas,y sintieras sus labios anidarse en tu bocay recorrer tu cuerpo, y en tu lascivia loca besar tus pliegues de tibio aroma llenos y las rígidas puntas rosadas de tus senos;si en los locos, ardientes y profundos abrazosagonizar soñar de placer en sus brazos, por aquel de quien eres todas las alegrías, ¡Oh dulce niña pálida!, di, ¿te resistirías?

domingo, 1 de abril de 2007

Jardin

Autor desconocido
Libro Desconocido
Este jardín señorial
donde el amor supo ser
fruta del bien y del mal
no volverá a florecer.

En la calma vesperal
se oye una voz de mujer
¿Dónde?... ¿De quién?... Es igual.
Como el rosal, mi querer

Floreció para morir.
No volverán a vivir
las rosas del corazón.

Jardín que al atardecer
oye una voz de mujer
que llora y pide perdón.

El Bebedor de Té

Autor desconocido
Libro Desconocido


Yo vi a las dos mujeres danzar, y vi al mancebo
llenar las altas copas de vino de Jerez.
Lento beber de vinos y orgiásticos desvelos.
La juventud rinaba...

- Mozo sirva más té.-

Y vi a las dos mujers, sueltas las cabelleras
tener los cuerpos ágiles, sobre el tapiz, después.
Era tibio el ambiente; yo soñaba con Grecia,
y el alba así enlazados nos vino a sorprender.
Y vi las dos mujeres morir una mañana.
La alcoba estaba triste y el animal también.
Yo las besé ya muertas, y el mancebo lloraba.
La juventud moría...

-Mozo, sirva más té-.

Pero al llegar la noche de presagios azules,
los labios del mancebo sonrieron otra vez.
La alcoba se aromaba de equívocos perfumes,
y eran una flor prohibida la gracia del doncel.

El néctar era el mismo, mas yo elegí la copa
en que beber debía esa noche el placer.
La juventud reinaba allá en mi antigua alcoba
de la ciudad alegre...

-Mozo, sirva más té-.

Y el narrador perverso contó su historia lúbrica,
digna de aquel lejano mariscal Gil de Rais.
fantasmagorizada nuestros rostros la luna.
Y en la miope taberna, sórdida de penumbra,
el poeta reía, embriagando de té.